Hoy en día es fácil encontrar numerosos estudios y publicaciones que describen el poder de la música para cambiar la vida de los individuos. Es bastante común encontrar estudios que expliquen como la música ayuda al individuo a superar sus propios límites, ayudándole a entender su mundo, y fomentando habilidades y características como la disciplina y la paciencia. Así se ha entendido a la música y así se han entendido sus beneficios durante un largo periodo de tiempo, sin tomar demasiado en cuenta su poder para cambiar sociedades. Y es que, más allá de los beneficios individuales, la música puede ser una poderosa herramienta de cambio social en tiempos difíciles.

Pero es que, además de eso, son innumerables los ejemplos en los cuales la música ha tenido un impacto importante para las sociedades, dejando claro las ventajas de la música como catalizador social más que como una simple herramienta individual.

Uno de estos claros ejemplos tiene que ver con el enorme impacto que la música Blues y el Jazz tuvo en la aceptación de los principios de igualdad civil y libertad en la cultura americana. Análogamente, los programas de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela han ayudado a miles de jóvenes Venezolanos a mantenerse alejados del mundo de la delincuencia durante más de 30 años, aportando un grano de arena para alivianar los enormes problemas sociales que dicho país tiene y ha tenido.

Por otro lado, el conocimiento de los elementos culturales que son inherentes a la música, genera enormes mejoras en la condición general de una sociedad. Así, por ejemplo, el estudio de la música académica tiene repercusiones importantes, ayudando a las personas a comprender el contexto histórico y cultural de la Europa de los siglos pasados, agudizando la capacidad de análisis y entendimiento de la historia.

Es por esto que el impacto de la música, como herramienta de cambio social, no debe ser subestimado, y deben considerarse ventajas adicionales a la formación de la conciencia y la disciplina individual, entendiendo el poder de la música como herramienta social, más allá de la herramienta para el desarrollo personal que siempre ha sido.

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